“Distante estrella es este amor que a nuestro hogar es buen conductor, un sol ardiente es este amor que ilumina la más breve acción”

Fragmento de la canción “Con toda libertad”

Mientras allá afuera parece haber una revolución y un incendio colectivo -eso que parece que no está en nuestro control y que se baña de tintes trágicos o políticos- acá adentro algo muy amoroso se mueve... La Luna Nueva siempre nos da la oportunidad de la siembra en todos los aspectos de nuestra vida. En este caso Luna y Sol se encuentran alineados en el arquetipo de Acuario (el aguador, la estrella, la que decanta, la que suelta para renacer, la que innova, la que une el viejo camino de los ancestros con el presente y el futuro). Y la astrología de esta Luna Nueva es amorosa en territorios internos, abren camino para una nueva visión que emana de nuestro corazón y desde lo más alto de nuestro Espíritu: Sol y Luna solamente se encuentran vinculados -en semisextil- con Palas en Piscis. También acompañan a Palas, Neptuno y el Nodo Sur. ¿Esto qué significa? Palas, míticamente es la hija de Júpiter (el planeta que nos muestra cuál es el camino más rápido para nuestra evolución), es un asteroide que nos habla de estrategia, mente sana y que nos mueve por las interconexiones que hay que crear para abrirnos a la Visión. Ella nos conecta con la creatividad, con el arte, con el empoderamiento sano, con las estrategias o líneas de trabajo que toca derivar para manifestar el sueño del corazón.

Juntas, en un aspecto benéfico, La Abuela Luna (en Acuario) y Pallas (en Piscis) nos conducen a darnos cuenta que hoy por hoy toca abrazar caminos que ya conocemos y que nos han apoyado a nuestro bienestar previamente, y al mismo tiempo, darle bienvenida a las innovaciones que están al servicio del presente y la construcción del futuro. En estos días, alguien o algo que tocó nuestra vida benéficamente en el pasado se nos presenta para recordarnos que avanzar en el tiempo -hacia al futuro- implica también abrazar viejos recursos y maestros.

Podemos comenzar a preguntarnos: ¿Qué fue lo que en tiempos pasados me ayudó a re-conectar con mi creatividad y mirar mi vida como obra de arte? ¿Qué actividad dejó de ser parte de mi vida pero hoy quiere volver a mi cotidiano? Para muchas mujeres puede ser tener espacios personales de lectura, contacto con otros círculos de mujeres, hacer un largo peregrinaje, llevar las manos a la tierra para crear bellos jardines o hacer una huerta verde… para otras, son técnicas de meditación, autoreflexión, adentrarse a un curso de actualización en el tema que desean profundizar o llevar un diario de emociones.

¿Qué es para ti?

Acuario nos invita a reconocer que no sólo somos cuerpo físico, si no también cuerpo mental, emocional y espiritual… que somos parte de una consciencia mayor. Nos invita a mirar ampliamente todos los aspectos de nuestra vida, sin juicio o prejuicio; nos invita a recordar que la mejor manera de contribuir allá afuera, sanando lo que vemos como confusión y descontrol, es a través de la vivencia de nuestra humanidad con impecabilidad (es decir, coherencia).

Este arquetipo nos invita también a avanzar en nuestra vida sin drama, sin caos, sin sentirnos ahogadas en un vaso de agua; por el contrario, nos ayuda a mirar nuestras emociones y realidades internas en justa medida, sin sentirnos abrumadas o agobiadas. Ya que, desde la mirada de Acuario, todo lo que se nos presenta es para nuestros más altos fines, y todo lo que parece una tragedia escondida trae la bendición… sólo nos toca dejar el drama para mirarla. Y haciendo un único vínculo con el asteroide Palas, el enfoque es hacia derivar resoluciones para el problema que se nos presenta o el reto que ha emergido de nuestra mente, dejándonos de enfocar en el “¿Por qué a mi?” para fluir con ¿”Qué oportunidades me está brindando este reto”? Toca prestar atención a cómo el Universo se va manifestando frente a nosotras en forma de relaciones, herramientas y posibilidades que nos abren a nuevos caminos para transitarnos y transitar nuestro sueño aquí en la tierra. Toca ponernos un poco excéntricas -fuera de lo que comúnmente somos- para ir rememorando nuestra verdadera pertenencia, para re-conectar con la memoria cósmica.

Nuevas formas de percibir y mirar lo que nos acontece están tocando a nuestra puerta. Aprovechemos el impulso y abracemos las viejas formas sagradas con las nuevas formas de estar en la tierra, reverenciémos cada reto como una oportunidad para avanzar y expandirnos. Honremos nuestra mente y las ideas que de ahí emanan sin engancharnos con viejas emociones.

Celebremos la posibilidad de mirar lo que acontece sin engancharnos y enfermarnos, si no, mirando que ahí existe una hermosa posibilidad de hacerlo distinto… honrando a nuestros ancestros, abrazando el instante presente, y siendo valiosa semilla para el futuro.

Fuente: Mujer Lunar