Yo soy Hija de la Tierra. Yo me merezco toda la Abundancia que Ella pueda parir.Por más huracanes que revuelvan el Cielo, por más acontecimientos que hoy escapen de mi entendimiento, por más vértigo que sienta a veces por las subidas y bajadas de este sinuoso Camino, estoy segura, porque estoy sostenida.

Una Siembra siempre conlleva una responsabilidad. No es simplemente tirar una semilla en la Tierra y volver tiempo después para cosechar los frutos… Una Siembra nos pide estar presentes para cuidar de aquello que está abriendo, y que todavía es frágil para sostenerse por sí solo. ¿Qué es aquello que sembraste en las últimas dos lunas nuevas? ¿Qué es eso que sembraste hace seis meses? ¿Qué intento estaba pidiéndote abrir y crecer? …Muy bien, eso, es lo que ahora tenemos que alimentar y cuidar… “Orar y Vigilar” por nuestros intentos sembrados: ese es el llamado de la Luna Creciente. Y esta vez, la Doncella se pone el traje del Toro…

La Abuela Luna entra a su fase Creciente y se encuentra transitando por el arquetipo de Tauro. Nuestro femenino, nuestras emociones, nuestros hábitos, están echando raíces en la primera Tierra de la rueda zodiacal, y están desplegando su trabajo en el escenario donde se enciende nuestra Fuerza Creativa, mientras día a día, la Luna va iluminando más y más nuestro Caminar…

Las tierras taurinas nos llevan hacia una sensación de estabilidad, de sentirnos seguras, confiadas, incluso pacientes (y la paciencia y la confianza son indispensables cuando se trata de cuidar una semilla que va creciendo poco a poco…). La Luna en tierras taurinas echa las raíces de nuestro mundo emocional en terrenos de confianza en la Providencia, y nos hace saber que la Abundancia no es algo que se encuentre afuera de nosotras: nosotras SOMOS la Abundancia. Y por si fuera poco, nos invita a sentir con todo lo que somos que está bien disfrutar de ella, está bien sentirnos cómodas con la prosperidad y está bien sabernos merecedoras sin necesidad de sentir culpa.

Tauro nos invita a relajar y disfrutar, sintiendo cómo todas nuestras necesidades están siendo atendidas y todos nuestros rezos escuchados… Pero atentas: Tauro es el primer signo de Tierra de la Rueda zodiacal, y también es el primer signo de carácter fijo; por tanto nos habla también de la Permanencia, de cómo podemos iniciar y cuidar para que algo permanezca y se estabilice, y aquí es donde la Luna puede comenzar a sentirse incómoda.  Si hay un astro que nos enseña de lo cíclico, de lo espiral, del movimiento y por lo tanto, de la impermanencia o movimiento continuo, es la Luna. Y Tauro se descoloca con la impermanencia, de hecho, puede hasta sacarle arranques de posesividad ante aquello que (siente que) se le va de las manos…

Este es el gran aprendizaje del Toro: aprender a soltar (poner todo en manos del Universo) y aún así continuar confiando. Ser más flexible. Abrir la percepción a nuevas y diferentes posibilidades. Arriesgarse. Aceptar que todo cambia, todo el tiempo… entender que la única cosa que no cambia, es el hecho de que Todo cambia. Aquí es donde ese Tauro-Tierra, Tauro-Raíces, Tauro-Abundancia, Tauro-Cuerpo, nos cuestiona:

¿Hay algo con respecto al cuidado de esa semilla/intención que nace del corazón que requiera mi compromiso, mi persistencia?

¿Puedo reconocerme en completa Abundancia, aún cuando mi semilla todavía no haya dado frutos, y estar cómoda con eso?

¿O hay algo de eso que me hace ruido internamente? ¿Me lo permito? 

¿Siento que realmente me lo merezco…?  ¿O desde la culpa comienzo a sabotear mis avances?

¿Por culpa a merecer comienzo a descuidar la semilla y lo alcanzado? 

Como toda Tierra, Tauro también rige todo aquello relacionado con el mundo físico, material. Tauro, particularmente, no se hace ningún problema con lo que respecta a los placeres que una mente dualista llamaría de “mundanos”. Pero es que por más Trabajo de Consciencia que hagamos para elevarnos en el aprendizaje, no debemos olvidar que ahora, estamos en este plano físico; ahora, SOMOS HUMANOS. Quizás la Abuela Luna nos esté llamando a permitirnos ser humanas en el cuidado de esta Siembra… a relajar, a disfrutar del proceso, a sentir que merecemos y celebrar este merecimiento, sin juzgarnos.

Como toda Luna Creciente (y Menguante), la relación con el Sol nos trae trabajo para hacer. Esta cuadratura entre la Luna en Tauro y el Sol en Acuario nos prepara un poco para el eclipse que ocurrirá el 10/11 de febrero en el eje Leo-Acuario: donde el Sol (nuestro masculino, la parte visible de nuestra personalidad, donde “brillamos”, nuestro propósito) está hablándonos ya del plano comunitario, social, del Yo inmerso en el Nosotros, y nos cuenta que para concretar en el plano colectivo requerimos mirar nuestras raíces, nuestras bases, y abrirnos al merecimiento, si no, sólo volveremos a la lucha y sufrimiento para “pelear” por lo que es nuestro, en lugar de fluir y abrir los brazos para recibir con amor.

Y rumbo a la primer temporada de eclipses (10-11 eclipse penumbral de luna y 26 de febrero eclipse parcial de sol) ocurre un diálogo amistoso, en forma de sextil, entre la Abuela Luna y el Sanador Herido del Cielo: Quirón, quien se encuentra en Piscis. El Sanador nos recuerda que somos energía, que podemos sanar nuestros sueños no cumplidos, y nos anima a indagar también en nuestra medicina personal. ¿Sabes donde se encuentra Quirón en tu carta natal, en tu mandala astral personal? ¿Sabes cuál es esa Medicina que has venido a ofrendar al mundo? Y a nivel colectivo y de Relaciones, ¿Cuál crees que es la Medicina que estamos necesitando como Familia Planetaria?

Estamos en un momento lunar-astral de belleza, de mucha raíz, en un llamado por clamar nuestra abundancia desde un lugar amoroso, alejado de las viejas estructuras que pugnan por quedarse y seguir elaborando desde lo caduco. Vibremos entonces en nuestra verdad personal, siéndonos fieles, viviéndonos con gozo, en coherencia de Pensamiento, Palabra y Acción. Esta Luna Creciente, desde el Cielo, nos pide estar presentes en la Tierra, porque venimos de Ella, porque hacia Ella vamos, y porque en Ella hemos depositado nuestra semilla/intención de lo que quiere nacer de nuestro Corazón.

Elevemos el Rezo consciente por nuestra siembra y pongamos manos a la obra, la Luna en Tauro nos asegura que nuestros rezos serán escuchados y atendidos. Hagamos lo que tenemos que hacer, pues, sintiéndonos sostenidas.

¡Que la abundancia y prosperidad sagradas te arropen el corazón y los sueños!

Fuente: La Mujer Lunar | Ilustración: Pawel Jonca