Los eclipses que están por acontecer este 1 y 16 de septiembre en el eje Virgo/Piscis nos presentan una astrología especial que vale la oportunidad leer, vivir y experimentar con profundidad y consciencia.

Preparándonos hacia estos eclipses es posible que experimentáramos movimientos profundos emocionales, mentales o físicos; es también posible que nos estemos enfrentando a un diálogo interno dirigido hacia el florecimiento de nuestros sueños, el reordenamiento de nuestra vida cotidiana y la posibilidad de profundizar en el entendimiento de nuestras dualidades más esenciales.

Aquí y ahora, el cielo devela el hilo que une nuestro diálogo, que teje nuestra posible lucha interna y que va creando la red que en estos momentos se abre a la integración de algo ancestral, que nos es tan familiar como ajeno.

Virgo, Piscis y Sagitario son los arquetipos que en este mes de septiembre nos invitan a mirar: nuestras continuas confusiones, la lucha interna entre nuestra energía masculina y femenina, la posibilidad (o imposibilidad) de dar camino a nuestros sueños y la manera como experimentamos nuestra espiritualidad. Y son los eclipses una oportunidad crucial de cruzar e integrar estas vivencias, hacer de esto, algo profundamente sagrado y duradero. Para comenzar, el signo de Virgo nos habla del orden, la impecabilidad y practicidad, así como en un sentido más hondo nos habla de vivir el poder del ahora y experimentarnos en el arquetipo de la Sacerdotisa. Piscis nos habla del ideal crístico, de la fusión natural con el Gran Misterio; y por último, Sagitario nos habla de ese fuego interno que se mantiene vivo gracias a la fe, vitalidad y conexión con nuestra sabia interna.

El primer eclipse del 1 de septiembre ocurre a los 9 grados de Virgo y su dinámica se abre con el Nodo Norte, teniendo en el extremo opuesto a Neptuno conjunto al Nodo Sur en Piscis. Esta astrología parece decirnos que es necesario seguir desenmarañando nuestras pantallas, los filtros con que leemos la realidad, que es importante continuar con nuestra búsqueda interna de la verdad, seguir puliendo nuestra percepción y los cuentos que nos contamos a partir de la interpretación. Estamos en un tiempo clave en que podemos co-crear nuevas realidades, en que podemos colocar mayor energía en la posibilidad de despertar a la verdad de sabernos consciencia infinita, fractales del Universo funcionando como espejos.

Este primer eclipse abre el camino hacia algo que se devela, hacia algo que requerimos organizar interna y externamente. Por un lado está la ardiente necesidad de sanación y unidad, por el otro la obligación de que esta sanación sea lograda con impecabilidad, desde una verdad auténtica. Y en medio de esta empresa, se haya la gran oportunidad de sanar a partir de encontrar el justo medio entre nuestra femenina y masculina. Marte y Saturno en Sagitario apareciendo por las noches en triada sagrada junto con Antares nos cuentan que no podemos lograr la totalidad de la vivencia de nuestro sagrado femenino y encender a nuestra Sacerdotisa interna si no incluimos también a lo sagrado masculino en la ecuación. Y es que la “espiritualidad” de lo masculino sin lo femenino ha demostrado ser siniestra y ruin; así como la “espiritualidad” de lo femenino sin lo masculino se vuelve imprudente e intempestiva.

Estos dos gigantes iluminan el centro de nuestro cielo al oscurecer -apuntando al corazón del Universo- para recordarnos que lo masculino no es como nos han contado, y que es imperativo que recuperemos dentro el poder de lo verdadero masculino, de lo sagrado masculino, y especialmente, del shaman interno (no importa nuestro género). Toca que en los próximos meses nos preguntemos ¿cómo está nuestra relación con lo masculino? ¿cómo es que internalizamos la figura del padre? ¿en qué parte del cuerpo nos duele lo masculino? ¿cómo los hombres de nuestra vida reflejan lo masculino que nos falta sanar? ¿cómo lo masculino podría traer magia a mi vida? ¿cómo lo masculino se pone al servicio de mi femenino?

High Altitude Eclipse

Así, estos eclipses nos invitarán a colocar el intento en explorar nuestras sombras e iluminaciones, a reconciliar lo que ahora miramos como irreconciliable, a continuar trabajando con un tema que inició en marzo de 2015 y que exhibirá una conclusión hasta febrero de 2017. Podemos tomar este tiempo y los próximos seis meses como la posibilidad de embarcarnos en una misión personal y sagrada, en la cual tenemos la oportunidad de sanar, profundizar y renacer en el poder de nuestra fe, visión y sanación de lo masculino; para recolocar toda su fuerza al servicio de nuestra misión en lo Sagrado Femenino.

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Así como es importante encontrar y renacernos en una tribu de mujeres, es igual de importante comenzar a buscar, encontrar y abrazar a nuestra tribu de hombres, aportando a una nueva proyección y vivencia de lo masculino.

Para los hombres este es un tiempo importantísimo en que toca comenzar la búsqueda sagrada del Padre, del verdadero padre, de su verdadera tribu y linaje de ancestros. Toca a ellos reconocer y reverenciar lo sagrado de su semilla, el poder de su bastón y la belleza de su creatividad. Con Júpiter entrando al signo de Libra podemos esperar un impulso y bendición en las nuevas dinámicas que deseamos establecer entre hombres y mujeres.

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Elevemos juntos un rezo amoroso, un rezo limpio, un intento nuevo. Trascendamos el miedo y comprometámonos con el amor, sanando dualidades e ilusiones de opuestos. Pongamos el corazón en limpiar nuestra percepción y vivencias pasadas, reempoderándonos en las relaciones femenino-masculino, sagrados jícara y bastón.

¡Bendecidos eclipses!

Fuente: La Mujer Lunar